martes, 30 de noviembre de 2010

En opinión de otros. La Administración Electrónica. Oscar del Barrio.

Cuándo hace ya unos cuantos años empecé a trabajar para el sector público, uno de mis clientes me sorprendió con una actitud que chocaba con esa idea preconcebida que tenemos todos del trabajador público. El cliente, subdirector TIC de un Ministerio, tenía un lema sobre el que trataba de hacer girar todo su desempeño diario: “Servicio al Ciudadano”. Y ese lema gobernaba su despacho, escrito de su puño y letra en grandes caracteres sobre su pizarra.
Desde entonces, las administraciones han invertido importantes cantidades de dinero en implantar nuevas soluciones tecnológicas orientadas a cubrir los requisitos exigidos por la famosa ley 11/2007. Aquella que se llamaba: “de acceso electrónico a los servicios públicos”.
Para saber si ha sido realmente útil toda esta inversión, creo que debemos reflexionar sobre estos dos términos: “Servicios públicos” y “Servicio al Ciudadano”. Sin duda toda esta inversión ha servido para hacer accesibles telemáticamente buena parte de los trámites, esto es “servicios públicos”, de los diversos niveles de la administración española, y no diré yo quién diga que no era necesario hacerlo, pero, ¿qué es lo que realmente espera el ciudadano?.
En mi modesta opinión, lo que el ciudadano espera es que las administraciones les resuelvan sus necesidades de una manera sencilla y amable, con espíritu de “servicio al ciudadano”. Sin que la administración le transfiera todo ese engranaje complejo de trámites y procedimientos.,
El ciudadano, quiere que su relación con la administración sea simple. Y piensa en servicios, piensa en dar de alta a su hijo o en crear una pequeña empresa, y pretende que la administración le resuelva estas peticiones de servicios de una manera que él pueda entender fácilmente, sin redundancias ni papeleos inútiles.
Hablando con un compañero que acaba de ser padre primerizo sobre esta problemática, he recordado el proceso que viví en primera persona con el nacimiento de mi primera hija. Entonces era bastante más joven (han pasado ya 12 años), tenía más pelo y era, sin duda, más inocente y bienpensado. También era más inconsciente sobre la complejidad de nuestras administraciones, y pensaba que todo el trámite que debía hacer era inscribir a la niña en el Registro Civil, y el resto de trámites que pudieran existir (que yo desconocía) se desencadenarían automáticamente. Al fin y al cabo, el único documento nuevo que debía aportar a la administración era el certificado de nacimiento que me habían dado en el hospital, y este documento servía únicamente para poder inscribir a la niña en el registro. A partir de ese momento, entendía que ya existía una vinculación suficiente entre el nuevo miembro de mi familia y mis datos personales y profesionales. De manera que, como no había nada nuevo que aportar, lo lógico es que el alta en la seguridad social, o en hacienda o en el ayuntamiento se hiciera de manera automática.
Salí de mi error unos días después en el consultorio de la seguridad social al ir a vacunar a la niña. Pero tardé años en darme cuenta de que no la había empadronado. ¿Cuándo lo hice?, en el momento que necesité ese dato para algo, en concreto para pedir la matriculación en el colegio.
Hablando con mi compañero he comprendido que todo sigue igual, 12 años después. La comunicación entre administraciones es una quimera y se siguen exigiendo fotocopias de documentos para cada uno de los distintos trámites cuando todos y cada uno de esos documentos obraban en poder de la administración. Y todo ello aderezado por unas cuantas horas de colas interminables.
Este es sólo un ejemplo, pero creo que suficientemente esclarecedor de lo separadas que están las visiones de la administración y de los ciudadanos.
Sin duda se ha avanzado mucho en la incorporación de nuevas tecnologías para hacer accesibles los trámites por vía electrónica, pero en la mayor parte de los casos esta incorporación se ha realizado automatizando procesos que no han sido optimizados y pensando en el trámite administrativo, en los “servicios públicos”. No en el verdadero “servicio al ciudadano”.
Las organizaciones del ámbito privado dieron el salto de poner al cliente en el centro de todas sus operaciones y actividades hace ya mucho tiempo. Las administraciones tienen el reto de hacer esto mismo, centrando sus operaciones en su cliente: el ciudadano.
Oscar del Barrio
Socio de Administraciones Pública en Everis

jueves, 25 de noviembre de 2010

El "gran hermano" de la innovación.

Hay algo que me ha sorprendido en las últimas semanas. Estoy leyendo bastante sobre la innovación y estoy metido en un curso relacionada con ella. Me he encontrado dos corrientes cláramente diferenciadas.
Los autores que hablan de innovación de países no europeos, o no dan importancia a la Administración Pública o la ponen como un agente secundario. Los autores europeos, especialmente todo lo que estoy viendo por España, lo primero de lo que hablan a la hora de innovar (más bien, de buscar fondos) es sobre la Administración.
No logro entender cómo la Administración asume esa figura y las empresas dejan que la asuman -bueno, lo de las empresas lo tengo claro, si alguien me da dinero a fondo perdido para no arriesgarme yo, todo estupendo-.
Creamos un Ministerio, Políticas de innovación, financiaciones públicas y ..... al final, nos encontramos que los que quieren arriesgarse, lo van a hacer con dinero de la Administración o no y el resto, a mirar a papá estado. Al final, somos Keynesianos cuando nos interesa.
Yo propongo algo innovador dentro de la innovación y es hacer desaparecer de la ecuación la Administración, excepto en dos puntos, cuando se trabaje con Universidades (públicas) y cuando se realicen proyectos innovadores para la propia Administración.
La sociedad y el mercado ya son mayores para andar solos -o al menos, eso dicen- pues también lo son para explorar nuevas formas de obtener dinero solos.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Transformando España

Hace unos días salía en el periódico que el presidente del gobierno se va a reunir con los 25 CEOs de las empresas más importantes de España. Esta idea, como comprenderéis, no sale de la nada.

La semana pasada, Everis, en la empresa que trabajo, ha publicado un informe que ha sido presentado ante el Rey sobre cómo podemos utilizar la innovación para salir de la crisis.

El informe ha sido dirigido por Marc Alba, el socio que tenemos en nuestra área de innovación, y que es una persona bastante representativa en este mundillo.

La metodología que han utilizado ha sido hablar con los CEO´s de las 100 empresas más importantes de este país y se han consolidado todas sus opiniones en un informe.

Os dejo el enlace a la nota de prensa El informe os lo podéis descargar desde esta página o directamente desde aquí

Está recién salido del horno. Espero que disfrutéis de él.

martes, 23 de noviembre de 2010

Pantaleon y las visitadoras

Hace años, una gran consultora y mejor amiga me recomendó el mejor manual de consultoría que he leído hasta la fecha, "Pantaleón y las visitadoras" una obra de Vargas Llosa -si, el Nobel- de hace más de 30 años en la que cuenta las desventuras de un militar que le mandan realizar una misión innovadora y secreta para el ejercito, crear un servicio de prostitutas para el ejercito.
El tema es lo de menos, aunque bastante divertido. El militar -consultor- para realizar este trabajo toma nota de absolutamente todo lo que le pasa: lo registra y lo fecha de forma sistemática. Siempre he pensado que esta debería ser una de las claves del buen consultor.
Hoy, además, el buen consultor cuenta con sistemas de soportes para la búsqueda (Evernote, Google desktop y por supuesto, en mi Mac, Spotlight) para recuperar toda la información.
Os recomiendo su lectura por dos razones:
- Para desengrasar un poco. No sólo de libros técnicos y manuales debe vivir el hombre y no hay nada como una buena lectura antes de irse a la cama.
- Para ver cómo acaba su "proyecto" :-)

jueves, 18 de noviembre de 2010

Alfabetización digital

Me conecté a Internet allá por el 96. Todavía era un servicio caro y con muchas carencias. Cuando hablaba de lo que hacía en mi casa....Bueno, la verdad es que prefería no hablar, ya que la mayor parte de mis compañeros de facultad ni me seguían ni les importaba (yo soy de carrera de letras). 
Hace unos días en el gimnasio escuché a una persona de mantenimiento en una conversación con un cliente recomendándole sitios para bajarse películas, cómo ver los partidos codificados mediante páginas y el ancho de banda y la latencia de su señal. En ese momento pensé; -cómo hemos avanzado, si el personal de mantenimiento habla como si fuera un ingeniero de telecomunicaciones, es que todo el mundo ha cogido los conceptos-.
Ayer estuve en mi clase del curso de innovación dónde nos dieron tres o cuatro herramientas para participar en la sociedad en red (en resumen: rss, del.icio.us, blogs y poquito más) y cuando preguntaban a la clase si las habían visto y trabajaban con ellas, la mayor parte no sabían de qué se hablaba. Eran conceptos completamente nuevos para ellos.
Lo que más me sorprendió es que casi todos los alumnos son estudiantes o recién licenciados, normalmente en carreras de ciencias, que se supone "nativos digitales" frente a la profesora y yo que debíamos ser los viejos dinosaurios que conocimos la sociedad antes del móvil.
Al finalizar me senté unos minutos a enviar un par de correos pendientes en una sala de estudio y delante de mi había tres estudiantes, cada uno con su equipo, que mientras tenían su trabajo abierto y estaban escribiendo, cambiaban de ventana cada 30 segundos para responder a un chat o para mirar un foro de manga (entiendo que lo que escribían en el trabajo era lo menos interesante). 
De repente descubrí que en España todo el mundo ha aprendido lo que es el Facebook, el Emule y las páginas de streaming, pero que las herramientas de productividad siguen siendo unas completas desconocidas. La gente sigue viendo su  periódico digital como si hubieran comprado el de papel en vez de utilizar un sistema rss para el resumen de las mismas, los favoritos de sus ordenadores siguen estando en local y desorganizados y por supuesto, es más fácil jugar a la granja en Facebook que generar algún tipo de contenido como un blog con una publicación periódica.
Algo hemos hecho mal en temas de alfabetización si lo único que hemos descubierto es cómo dar rienda suelta a nuestro hedonismo tecnológico.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Consultor.

RAE
3. m. y f. Persona experta en una materia sobre la que asesora profesionalmente.
Wikipedia
(Del latín consultus que significa "asesoramiento") es un profesional que provee de consejo experto en un dominio particular o área de experiencia, sea contabilidad, tecnología, ley, recursos humanos, ventas, medicina, finanzas, relaciones públicas, comunicación u otros.

martes, 9 de noviembre de 2010

Read it later.

Último post sobre herramientas de productividad, lo prometo.
Cuando inicié este blog me prometí a mi mismo no lanzar grandes peroratas sobre aplicaciones, ya que estas mueren, pasan de moda o cambian sus condiciones de comercialización, pero he de reconocer que para la ejecución de proyectos, no hay nada como un conjunto bien seleccionado de soluciones para hacer la vida más fácil.
Ahora vamos con la herramienta de procrastinación por antonomasia: Read it later. Un magnifico servicio gratuito que permite guardar direcciones web, clasificarlas con etiquetas y reservarlas para una lectura posterior.
Tiene plugins en todos los navegadores con forma de botón para mandar la página actual directamente al servicio, tiene aplicaciones para iphone, android, ipad, etc y por supuesto, tiene acceso mediante su web.
Es una herramienta fundamental cuando estamos realizando trabajos exploratorios. Visualizamos muchas páginas en poco tiempo, y en muchas de ellas hay partes de información que queremos analizar más tranquilamente. Este servicio es la solución.
En el momento que accedemos al listado y hemos leído la página, se chequea como vista y desaparece del listado. Una herramienta muy útil para todo consultor que se precie y sin ningún tipo de coste.
El peligro, como todo en esta vida, es que, al igual que con tu pila de libros físicos, la cola de url´s sea tan larga que nunca llegues a terminar de leerla.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Ordenado la documentación

Uno de los problemas de los consultores es conseguir ordenar toda la información que vamos recopilando de miles de sitios, no sólo relacionada con nuestros proyectos, sino informes, presentaciones, y documentos de referencia que utilizamos en nuestra vida diaria.
Me he pegado unos cuantos días con este tema (ya he decidido que mi disco duro debe tener una cierta coherencia para poder explotarlo) y he encontrado una solución que además cumple con muchas de las tendencias que marca Gartner como fundamentales para el próximo año en desarrollos de software:
  • Es software en la nube. Te permite consultar tus referencias desde múltiples dispositivos y hacer búsqueda de las fichas, tags de los documentos, e incluso descargarte el documento que necesitas cuando termina la sincronización.
  • Tiene un fuerte componente de red social; va asociado a una red social académica que permite compartir tus "papers". Seguramente los consultores somos los que menos vamos a aprovechar esta opción, pero siempre puedes publicar resúmenes ejecutivos o material a lo Mckinsey para promocionarte. Hay un grupo de trabajo de Business en el que me encontraréis.
  • Es multiplataforma. Windows, Linux, Mac OS, Ipad e Iphone. Ahí es nada... (de las tendencias de Gartner, yo lo incluiría en informática ubicua).
  • Te permite poner notas y subrayar los .pdf además de clasificarlos mediante etiquetas, añadir resúmenes, etc.
La aplicación se llama Mendeley y aunque está muy bien, es gratuita porque es una beta. Tiene pinta que se terminará transformando en un servicio de pago.
Tiene algunas cosas como el tratamiento de las tildes al escribir, que resulta algo pesado, no está traducida y la carga inicial de documentos, si no te pones algún tipo de planificación, puede terminar siendo una tarea abierta para el resto de tu vida. Eso sí, yo ya he comenzado a explotarla en el trabajo con buenos resultados.

martes, 2 de noviembre de 2010

El valor de la consultoría.

El otro día estuvimos hablando con uno de los artistas callejeros que pululan por la playa de las Canteras y que intentan mal-vender algún producto para poder seguir trabajando en lo que les gusta. Este hombre nos presentó unos marcapáginas y nos contaba que, a pesar de que los más pequeños tenían un mayor coste de producción y son mucho más elegantes, tenía que venderlos a un precio inferior a los marcapáginas grandes puesto que el público no entendía como algo más pequeño podía costar más caro.

En ese momento, me vinieron a la cabeza bastantes proyectos que he desarrollado en consultoría, en el que el trabajo que requería mayor maestría, experiencia y método, no era el más valorado, sino aquel que era entregado en formato "consultoría al peso" y que contenía un porcentaje importante de texto que era un refríto de anteriores experiencias.

Durante mucho tiempo me he alineado entre los que postulaban por la reutilización de contenidos para reducir el esfuerzo de los proyectos, pero actualmente considero que esta tendencia ha roto ya todas las barreras de la lógica: En muchos casos no hay ningún tipo de personalización de los contenidos en función del cliente y se le entrega, literalmente, toneladas de hojas generadas en el pasado. Entiendo que esto se pueda dar dentro del mundo de las tecnologías, en el que la reutilización de componentes es uno de los factores clave en el ahorro de costes, pero la consultoría tradicional, aquella que precisamente nos quejamos en las empresas que ha perdido valor en los clientes, debería utilizar soluciones perfectamente adaptadas a cada cliente -que por eso se nos paga-.

Un día, un socio me dijo que me olvidara de producir ofertas de 500 páginas. Que me centrara en producir 20 páginas de texto inédito buscando un enfoque adaptado al problema del cliente. La verdad es que no he tenido muchas ocasiones de poner esta técnica en práctica, pero he de reconocer que en todas aquellas que he tenido la oportunidad, hemos conseguido el contrato (aun reconociendo que la oferta no es todo lo que te sitúa en el cliente).