Esta teoría relata cómo los erizos si quieren estar lo suficientemente cerca en invierno para poder calentarse mútuamente y no morir de frío, pero lo suficientemente alejados como para no pincharse entre ellos tienen que aprender a medir muy bien las distancias.
En los proyectos de consultoría los equipos de trabajo debemos estar lo suficientemente cerca como para comprender la problemática del cliente y ayudarle. Si nos acercamos demasiado, perdemos la perspectiva y en vez de suponer una ayuda somos un lastre a la solución.
Una de las grandes habilidades del consultor de proyectos es precisamente mantener el equilibrio en la distancia. Ni lo suficientemente lejos como para no comprender la problemática, ni demasiado cerca como para no tener una visión alternativa a la del cliente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada