jueves, 27 de octubre de 2011

El sentimiento de identidad y la cultura corporativa.

Muchas empresas que se hacen llamar consultoras se olvidan de sus profesionales en proyectos de largo recorrido. Hay una filosofía clara detrás de esta postura; mientras que el trabajador facture, no existe problema.
A estos profesionales no se les puede hablar de cultura corporativa. Normalmente se identifican con el cliente y no con su propia compañía.
El único vínculo con su oficina son los tres momentos típicos en la vida profesional de estos trabajadores; cuando firman el contrato, cuando se asignan a otro proyecto y cuando van a firmar el finiquito. En estas condiciones aquellos que tienen suficiente talento se sienten incomodos y no suelen estar mucho tiempo.
Invertir en el equipo humano ni es fácil ni barato. Mandar a una persona a quinientos kilómetros de su oficina e intentar mantener una cultura corporativa - vestuario, metodología, sentimiento de pertenencia, afinidades, networking- implica una inversión de dinero por parte de los socios que es una cuestión siempre a valorar.
En época de crisis hay una fuerte tentación por parte de las compañías a mantener los recursos en proyectos de largo recorrido (aunque sean de escasa rentabilidad) para afianzar las líneas de facturación. No se valoran los intereses del profesional ni mucho menos la proyección que puedan tener dentro de la compañía. 
El asunto es que la consultoría es un mercado que premia la meritocracia y la innovación. Que las compañías tienen  una pirámide profesional agresiva y que no abrir mercados supone cerrar cuentas de clientes. No entiendo como pueden existir compañías que opten por esta alternativa.
Normalmente procuro no hablar bien -ni mal- de la compañía en la que trabajo, pero cuando percibo un esfuerzo porque las cosas funcionen por parte de la dirección de la firma, creo que es bueno reconocerlo. 
Para acercar el centro de trabajo que tenemos en Canarias a la Oficina de Sevilla, de quien dependemos, el director de la misma se ha trasladado dos días para estar con nosotros y nos han venido a impartir un curso que se podía realizar perfectamente on-line (de hecho, ya está montado en la plataforma de formación on-line) así como han mantenido entrevistas individuales para ver las necesidades, anhelos y deseos profesionales de cada uno de los miembros que formamos este centro.
Este tipo de actuaciones al final consigue su objetivo, que cada uno de sus trabajadores se sienta cómodo trabajando  y hablemos bien de la firma para la que trabajamos. ¡Chapó por la iniciativa!

martes, 25 de octubre de 2011

Productividad en movimiento

Hoy me alejo de los temas comunes para hablar de uno de mis "off-topics" favoritos, la productividad y comentar un sistema que me está funcionando muy bien, la utilización de las notas de voz.
Uno de los problemas del GTD es capturar toda la información para luego procesarla. A todos nos ha pasado en algún momento que estamos trabajando en un documento y nos acordamos que tenemos una reunión o una llamada pendiente, pero no lo apuntamos y luego nos cuesta mucho volver a recordarlo.
Este aspecto lo he cubierto con una de las aplicaciones que menos he utilizado del iPhone: las notas de voz (la grabadora).
Había leído sobre el uso de las grabadoras para mantener sistemas de productividad y en muchas ocasiones, cuando ves el telediario puedes observar en las ruedas de prensa a los periodistas usando la aplicación de notas de voz para captar las declaraciones, pero la verdad es que no había lanzado la aplicación desde que compré el teléfono hace tres años.
Qué ventajas tiene.
  • Permite coger la información "al vuelo". En dos "clicks" ya estás grabando
  • Permite etiquetar y reenviar la información:
    • Cuando grabas una nota, la puedes clasificar. Tiene una clasificación estándar (podcast, entrevista, conferencia, idea, reunión, nota) pero también permite personalizar etiquetas. Sólo tienes que acceder al listado de grabaciones y pulsar sobre > en cada registro.
    • Permite manipular las notas. Se pueden acortar si hay espacios de silencio y reenviar por correo o mensaje.
En qué situaciones lo utilizo.
La primera vez que intentas grabar una nota de voz te sientes un poco raro. La sensación es como si hablaras en voz alta contigo mismo, algo que no te importa hacer en soledad, pero en público te deja un poco avergonzado, pero una vez pasadas las tres primeras notas, la verdad es que te acostumbras y la gente de tu alrededor también (y dejan de hacer bromitas).
Las notas de voz las utilizo cuando no puedo utilizar papel y bolígrafo. En la calle, en el coche, andando.
En las reuniones de trabajo con los compañeros de proyecto pido permiso para grabar y me permite atender durante la reunión y luego tratar la información.
Cómo las uso.
Normalmente las etiqueto según las hago, así me permite acceder más rápidas a los recordatorios.
Cuando son tareas normales, en mis revisiones diarias las recopilo en Toodledo más tarde.
Cuando son ideas que todavía les falta algo de forma, las suelo enviar a Evernote directamente por correo electrónico (llega un fichero de voz adjunto) y lo trato posteriormente para desarrollar el tema.
Conclusiones.
Entiendo que igual que en el iPhone existen aplicaciones de voz en Android (de hecho, mi antiguo Nokia tenía una grabadora que nunca usé) y por tanto, puede utilizarse de la misma forma.
Os animo a que hagáis algunas pruebas para que comprobéis lo fácil que os resulta el uso y la cantidad de ideas y recordatorios que os permitirá recopilar.

jueves, 20 de octubre de 2011

La importancia de los procesos de evaluación para los profesionales.

Estoy en una profesión en la que todas las empresas, en mayor o menor medida, se preocupan de realizar una evaluación periódica de los trabajadores. Para algunos es una suerte, para otros, una tarea administrativa que se debe pasar. Cada cual tiene su opinión.
Una cosa que me sorprende es que estas evaluaciones no han calado en otras profesiones. No conozco muchos empleados públicos con los que se siente su jefe y en una charla formal le diga “vamos a ver qué hemos trabajado este año y qué objetivos tienes para el próximo”. Para que no parezca una crítica al sector público, tan poco conozco muchos en el sector del comercio, en el sector de la sanidad, en hostelería, etc.
En mi caso, considero una suerte que al menos un par de veces al año, podamos parar un rato a reflexionar sobre lo que estamos haciendo y si tiene sentido para la carrera profesional.
Os voy a contar la experiencia de la evaluación anual que me realizan (en este caso, la tengo muy cercana pues ha sido esta mañana).
Lo primero, a tu evaluación puedes invitar a cualquier persona de la empresa -entiéndase, con la que has trabajado o que tiene que aportar sobre ti-.
La reunión comienza con una revisión del trabajo del año. Al profesional le dejan hablar tanto como considere sobre las cosas que cree que ha aportado a su proyecto y a la compañía.
Luego entramos en faena y hablamos de expectativas. Sigues hablando sobre dónde te ves y cómo esperas llegar ahí en el año.
Entramos en las competencias. Una vez que has rellenado la carta a los reyes magos, el mentor junto con tus responsables directos comentan las competencias necesarias para alcanzar tus objetivos.
Tras esto, se realiza una evaluación del punto que estás respecto a las competencias necesarias dónde te quieres ver.
Por último, se traza un plan de acción para llegar a obtener los resultados.
A mediados de año me tocará hacer un “examen” intermedio de dónde estamos y el próximo año, tendré la posibilidad de cerrar el ciclo hablando de los logros alcanzados en el año.
  • Qué tiene de bueno esto: que no va vinculado a las subidas salariales. Tus subidas son en función de lo bien que desempeñas tu trabajo y la revisión anual es un interés por parte de la compañía sobre qué quieres hacer.
  • Qué tienes de malo. Que obviamente, hay limitaciones impuestas por el tipo de función que desempeñas que, en muchos casos, te obligan a renunciar o minorar los objetivos planteados en un primer momento.
Por cierto, como entenderéis, no voy a comentar mi plan de acción respecto a mis competencias laborales, pero respecto a mi formación os puedo comentar que me he puesto este año la certificación PMBOK y en Snomed como metas (a ver si llego).

martes, 18 de octubre de 2011

Hoy toca jugar

Dando vueltas sobre qué podía publicar para vuestro uso y disfrute me he acordado de una de las cosas más divertidas que he encontrado en el mundo de la consultoría -que no hay muchas-. Es un juego que tiene unos cuantos años de McKinsey para ver vuestras capacidades como lider de proyecto en un ambiente "hostil".
El juego fue desarrollado por McKinsey Suiza y daba por hecho que ya no existía, pero todavía está a disposición vuestra. Al final da una puntuación.
PDTA. No es un matamarcianos, así que lleva algo de tiempo terminarlo.
Lo podéis encontrar AQUÍ
A disfrutar.

jueves, 13 de octubre de 2011

Las grandes consultoras en pequeños lugares.

Como habitante de las Palmas de Gran Canaria, cada día estoy más de acuerdo con aquellos que consideran que montar un negocio en un ámbito geográfico pequeño o lejano necesita talento local y presencia continuada.
En Canarias, dentro de las consultoras "grandes" (con presencia al menos nacional) se pueden ver las dos vertientes, las consultoras que apuestan y abren oficina con personal local y aquellas que tienen un gerente para la zona geográfica y envían desde Madrid o Barcelona recursos cuando ganan algún proyecto.
La segunda forma es mucho más beneficiosa para la empresa -alquilo un business center por cuatro duros y tengo una dirección de papel- pero sinceramente creo que no aporta nada a la riqueza de la zona ni deja conocimiento suficiente para continuar la labor del consultor, por muy buen trabajo que este realizara.
Conocer un lugar requiere tiempo, pero no sólo del comercial que es el que abre el mercado, sino de los equipos que crecen en experiencia y en su carrera dentro de un ámbito territorial.
Yo me he dado cuenta porque como recién llegado, rápidamente pude comprobar que en Madrid me movía como pez en el agua profesionalmente y aquí me siento torpe. No tengo suficientes recursos y mi red de contactos con los que he trabajado en distintos proyectos se encuentra a 1800 km.
Poco a poco voy conociendo las reglas de juego, comienzo a tener relaciones profesionales con gente del sector y me voy sintiendo cómodo. Pero entiendo que si no fuera porque mi compañía ha realizado una apuesta por tener una sede, sería bastante más difícil desarrollarme profesionalmente en un ámbito nuevo para mi.

martes, 11 de octubre de 2011

El complejo de gurú.


No conozco consultor que no esté dispuesto a dibujar un esquema mientras habla o a contar una historia de camellos que andan por el desierto y se encuentran a una tortuga para demostrar que el ROI de un proyecto tiene una relación directa con la calidad de los trabajos.
Todos los consultores tenemos un pequeño complejo de gurú escondido en alguna parte. A mediados de los noventa, todos queríamos ser Negroponte. Últimamente todos queremos ser Jobs -dicho con todo el respeto-.
Normalmente me doy un amplio paseo semanal por la blogosfera del “management” y cada día me parece que estoy más metido en la sección de autoayuda de un VIPS que en un sitio donde profesionales intercambian ideas y experiencias.
Debe ser que a finales de los noventa abandonamos la Era de Acuario y pasamos  a la de Piscis, que por lo visto, se basa más en la creencia que en la ciencia. Me llama poderosamente la atención varios estilos:
  • El obsesionado por simplificar. Su grito de guerra es KISS (“Keep it simple!, Stupid!). Todo en la vida puede ser contado en 20 palabras y si no, es que no lo sabes contar. Mejor una imagen inspiradora, etc, etc. Es “supermolón” poner una imagen en alta resolución de un avioncito de papel volando para explicar como vuela un avión, pero eso nunca va a explicar las reglas físicas que hacen que despegue, ni la resistencia de los materiales, ni las miles de horas que se tienen que tragar los de aeronáutica para hacer que un aparato de miles de kilos se ponga a volar. Peligro principal: que los que no tienen ni idea de un tema crean que lo controlan tras una charla.
  • Los Zen. Si algo ha perdido su sentido original es todo lo que se relaciona con el uso de la palabra “zen” en todo (presentaciones zen, sistemas de productividad zen, hábitos de vida zen, etc). No se si alguien tiene referencia del origen, pero lo que queda claro es que ahora, todo lo que sea blanco y negro, con pocos elementos y lento es “zen”. Me recuerda a las casas que tenemos todos decoradas de muebles Ikea: bonitas pero sin alma. Los que llevan este discurso son bonitos, pero sin más transfondo.
  • Los 2.0. Colaborar si, pero hay veces que no tenemos nada que contar. Participo en 4 redes sociales (caso personal) y hay muchos momentos que no tengo nada que decir al mundo. Pero lo mejor, al mundo no le interesa en otros muchos momentos nada de lo que digo. Es fantástico, ponemos sistemas automáticos para enviar la información de una red a otra y recibir miles de noticias mientras que metemos ruido en todos los sitios que podemos. Te abres al mundo para descubrir que tienes bastante menos que ofrece de lo que pensabas.
  • Los innovadores. Dejémoslo en el intento continuo de presentar todo con fuegos artificiales. Para que seguir…Se ha vuelto una especie de religión guiada por una hueste de visionarios que pretenden revolucionar el mundo para su beneficio.
Por tanto, virgencita, mantén mi fe en que hay cosas difíciles y que son difíciles de explicar (no pasa nada, no soy tonto, simplemente no lo he estudiado). Haz que mis trabajos tengan parte de mi alma y no el sabor a plástico, permíteme que hable cuando tenga algo que decir, pero déjame que el resto del tiempo tenga la boquita cerrada y aléjame de los innovadores cuando de mi salud o mis cuentas corrientes se trate.

jueves, 6 de octubre de 2011

La tecnología será a partir de hoy un poco más aburrida.

El día que Steve Jobs nos ha dejado, solo puedo dejar un post con uno de los discursos más inspiradores que he podido escuchar. Para los que no lo conocéis, por favor, no os lo perdáis. Al resto, disfrutadlo.



miércoles, 5 de octubre de 2011

Cómo ser eficaz cerrando reuniones


Para todos aquellos que pensáis que una reunión se termina en el momento que el cliente dice -"hasta la próxima"- va este post.
En la estimación de tiempos de lo que va a durar la "actividad" de reunión siempre me planteo:
  1. Tengo que ir preparado
  2. Tengo que llegar a tiempo
  3. La reunión se puede alargar
  4. Y por último, que tengo que cerrar todos los flecos.
Si el equipo de consultores es el encargado de levantar el acta, échale veinte minutos por cada hora de reunión.
Añadido a lo que comentaba debes tener en cuenta que normalmente, de las reuniones sales con algunas tareas rápidas (mándame la presentación, llama a este o aquel, envía un correo) que también comen tiempo.
En resumen, cuando nos levantamos no termina nuestra labor.
Para ahorrar tiempo en la redacción de actas, os recomiendo que implantéis las actas 2.0 que recomendaba en un post anterior. Desde que las uso en el proyecto actual, en la siguiente reunión tenemos constancia de todo lo que debía realizar cada participante junto con el registro de decisiones. Además acorta los tiempos de redacción e interpretación.
Las actas no tienen valor si no han sido validadas por los presentes. El procedimiento de validación es largo y tedioso si no le pones remedio. En mi caso, cuando envío el correo con el acta incorporo el siguiente texto "si os parece bien, nos damos 3 días laborales y si no hay comentarios, las elevamos a definitivas". Así, al tercer día sin aportaciones, la das por buenas.
Otro de los aspectos de los que hablábamos era el trabajo con el que se sale de las reuniones. Hay que salir con tareas, con decisiones, pero evitar a toda costa salir con nuevas reuniones.
Si ya se han tomado las decisiones oportunas y cada cual sabe lo que tiene que hacer, no hace falta que nos juntemos hasta que no tengamos terminado el trabajo (odio las reuniones de seguimiento en las que nadie tiene hecha su parte y todos nos miramos preguntándonos para qué estamos ahí).
Por último, si las reuniones son periódicas o si no has podido evitar una nueva reunión, no salgas sin una fecha prevista, aunque sea provisional. Si luego te la cambian, no pasa nada, pero intentar que la gente se ponga por correo de acuerdo con una fecha te puede llevar mucho tiempo.
Un gran truco que he aprendido es enviar (en mi caso en formato Outlook) la propuesta de la reunión y si alguien tiene problemas, me puede cambiar la fecha y la hora. Todo el mundo suele dejar una pequeña nota de a qué ha sido debido el cambio y la actualización llega a todo el mundo, con lo cual, te quitas la parte de gestión.

martes, 4 de octubre de 2011

Master Executive en Dirección de Empresas -en el que soy profesor-


Tenemos la enorme ilusión de presentarte el Instituto de Desarrollo Directivo del Atlántico - idda. Nuestro nacimiento surge del trabajo de un grupo de profesionales del mundo de la empresa y de la formación que, claramente apostamos por ofertar los programas formativos que mayor valor añadido aportarán al alumno en función de la inversión efectuada en tiempo y dinero.
Nuestra razón de ser, es la de poder colaborar con los directivos, mandos intermedios, emprendedores y empresarios, en su desarrollo profesional y personal. Por este motivo, nuestra oferta formativa comenzará, a finales del presente mes de octubre, con el programa Master Executive en Dirección de Empresas - MEDE.
Para que puedas conocernos mejor, te sugerimos que visites nuestra web: www.idda.es. Sabemos que lo que vas a encontrar será de tu máximo interés; por eso te animamos para que tú, o las personas cercanas a ti, contacten sin ningún compromiso en la dirección de contacto de la web. Estaremos encantados de hablar contigo.

Durante las reuniones


Este post contiene más experiencias que conocimientos teóricos y pretende ser un compendio de todos los errores que he cometido en mis años de reuniones con aquellas actividades que, si no solucionan, al menos mitigan los impactos en las mismas.
El primer mantra que me repito y que repito a los alumnos que he tenido en los cursos de consultoría es que no se puede ir a una reunión sin tenerla preparada. A simple vista parece una cosa de perogrullo, pero os puedo asegurar que si tienes ocho o diez reuniones semanales y tienes que hacer entregables y ofertas, tienes algo más que la tentación de asistir a las reuniones como quien va al cine.
Si no puedes preparar la reunión, mejor una excusa a tiempo que hacer el ridículo delante del cliente.
El segundo mantra es asistir con tiempo de sobra. Una reunión es importante y es una verdadera falta de respeto llegar tarde. Si no queda más remedio, llama para avisar de tu hora de llegada (me quedan cinco minutos, me quedan veinticinco, mejor empezad que yo me incorporaré lo antes posible). En cualquier caso, si llegas tarde, has cometido uno de los grandes pecados capitales y tiene poca solución. A la gente no le gusta perder el tiempo esperando.
El tercer mantra es seguir la agenda punto a punto sin que se escape ninguno. Que alguien sea capaz de desviar la atención del grupo es muy fácil, y tú tienes la obligación de reconducir la conversación hacia la agenda marcada.
Otro de los puntos importantes es evitar dedicarte a hacer de escribano mientras la reunión pasa por delante tuya. Si es a lo que has ido, estupendo, pero entonces no estás haciendo de consultor. Tienes que controlar los puntos de la reunión y tratar cada punto con lo que has hablado previamente con los asistentes. Procura no dejar cosas a la suerte o las ocurrencias de los presentes. Si te resulta más fácil, llévate a alguien de tu equipo y distribuye quien hace las actas y quien interviene.
Quinto punto, intenta cumplir el horario que planteaste para la reunión. Para eso, sería bueno que te prepararas el minutaje de la reunión para ver las desviaciones que llevas por punto y rectificar para que se toquen todos.
Por último, no dejes que nadie acapare la reunión y por tanto, no la acapares tú a no ser que sea una presentación comercial o algo por el estilo.
Aspectos varios que no hace falta que describa pero que debes tener en cuenta y que seguro que puedes encontrar en miles de blogs sobre reuniones: cuida tu presencia en estos eventos, que la sala sea apropiada al número de personas, cuida que los medios técnicos funcionan (para ello, tendrás que llegar el primero y probarlos con tiempo suficiente para tener un plan B), que esté todo suficientemente iluminado y que la temperatura sea la adecuada. Yo he asistido a más de una reunión en "sauna" de juntas y os puedo asegurar que no estás atento al tema, sino a los minutos que faltan para salir.