martes, 20 de marzo de 2012

La jerga como un problema de los procesos.

Los controladores le llaman fraseología, en otras profesiones se define como vocabulario técnico, jerga, tecnicísmos, etc. En cualquier caso, a lo largo del tiempo en cada profesión aparecen una serie de términos que identifican de manera precisa acciones u objetos de uso habitual y que en muchos casos son desconocidos para el gran público.
Uno de los primeros problemas que se detecta en los proyectos de rediseño de procesos es que, partiendo de un "supuesto" vocabulario técnico, cada individuo entiende un concepto distinto sobre el mismo vocablo. Esto supone una barrera en la comunicación enorme por dos razones:
  • La primera, porque una palabra polisémica (aunque sea en matices) para la definición de un concepto que debería ser preciso, genera muchos errores y encontronazos en la organización. Como ejemplo, si trabajáis en el mundo de la consultoría, preguntad a tres personas si os pueden definir el concepto "cadena de valor" y ya veréis.
  • La segunda y más importante, porque no hay forma en la mayor parte de los casos de demostrar qué significado es el real, excepto en aquellos tecnicismos adoptados por la RAE o leyendo al inventor del concepto. En el caso de la "cadena de valor" os recomiendo la lectura de "la ventaja competitiva" de Michael Porter.
Mi recomendación: al principio del proyecto se debería definir un pequeño "corpus" de vocabulario técnico que permita a todos entender exactamente de qué se está hablando y qué se está pidiendo a cada interlocutor.
BONUS: si en la definición de los procesos evitáis los tecnicísmos, permitirá a la mayor parte de la compañía asumirlos como propios.

jueves, 15 de marzo de 2012

Dress code

Todas las grandes consultoras tienen una política de vestuario. No me voy a meter en la guerra de si es bueno o malo, si es una política retrógrada o forma parte de la imagen corporativa. Es una realidad que todos aquellos que estamos en el sector sabemos y podemos asumir o no participar.
Los juniors que entran a formar parte de las empresas de consultoría siempre se están quejando de la obligación de llevar traje. Es un vestuario caro, con un coste de mantenimiento alto y ciertamente delicado.
Mientras que los más viejos del lugar, llega un día que no saben qué ponerte si tienes que ir a la oficina sin él. De hecho, los hay que en las fiestas de navidad aparecen con su traje como si de un día de oficina se tratara.
Lo que intento transmitir en las siguientes líneas, es que más allá que se esté de acuerdo o en contra, ya que tenemos que llevarlo, lo mejor es invertir un poco de tiempo en saber cómo tenemos que llevarlo.
Hace muchos años, cuando comencé en este mundillo, no sabía hacerme el nudo de la corbata, ni la diferencia entre un cuello italiano y uno americano, ni por qué había camisas con iniciarles bordadas. Al poco tiempo de empezar a trabajar dediqué un fin de semana completo a buscar todas las sutilezas para vestir con traje. No lleva más tiempo -ni menos- y creo que es un tiempo muy bien invertido.
Por terminar este post ligero, ahí va mi propuesta -como todo, discutible- sobre el vestuario standar de un consultor:
  • Traje azul de lana fría de tres botones con dos aberturas por la espalda. Se admite gris marengo con cuidado.
  • Camisa con cuello italiano (por supuesto, sin botones) y puño con gemelo. Sin bolsillo. Lisa con colores discretos (azules, blancos, y algún rosa suave).
  • Corbata a juego. Las corbatas pasan de moda (si os fijáis, existen con distintas palas en función de la temporada). La corbata de seda sin colores destacados ni motivos extraños (si, son aburridas, pero funcionan).
  • Zapatos negros -no existe el marrón dentro de las posibilidades- con calcetines negros - no existe otro color dentro de las posibilidades-.
  • Complementos: gemelos discretos, cinturón a juego con zapatos y con hebilla más discreta que el gemelo.
Temas a tener en cuenta.
  • Fíjate en los presentadores de los telediarios (evitar el de la segunda cadena). Son una buena referencia.
  • No lleves los bolsillos llenos de cosas, busca un maletín o portafolio y lleva ahí tus 10 gadgets, cartera, llaves, etc.
  • No lleves las manos en los bolsillos. Cómodo si, pero da una imagen paupérrima.
  • A los trajes se les deben descoser los bolsillos según los compras.
  • El largo del pantalón es hasta el tacón del zapato. La moda de los tobilleros es para las películas de los cincuenta.
  • Si llevas camisa rayada (con cuidado) corbata lisa con traje liso. Si el traje lleva rayas, camisa lisa y corbata con estampado suave. Por último, si la camisa es rayada, nunca te pongas una corbata rayada, aunque parezca simpático.
  • Mejor un traje caro que 3 del Zara. En rebajas se pueden conseguir cosas bastante decentes por debajo de trescientos euros. Mi recomendación, vete a una buena tienda de trajes, déjate aconsejar por el dependiente que sepa, pruébate uno de los de precio alto y no volverás a las tentaciones de los baratos.

martes, 6 de marzo de 2012

Las asociaciones de consultores

He trabajado con asociaciones a nivel privado durante toda mi vida. Creo que las asociaciones permiten trabajar en red, potenciar a los miembros, mejorar la calidad de los trabajos Y presionar para conseguir grandes logros.
Los trabajos que me han permitido realizar las asociaciones durante el tiempo que les he dedicado hubieran sido imposibles de manera individual por mi falta de tiempo.
En mi vida profesional me ha resultado curioso que en España no exista ninguna asociación de consultores con cierta entidad. De hecho, la única asociación de consultores (informal) que conozco es Redca, como agrupación de consultores artesanos.
La otra asociación que conozco es la Asociación de Empresas Consultoras. Con buenos informes que hablan del sector, pero que representan los intereses de sus miembros y que les cuesta hablar de compañías que no estén entre ellos.
Por tanto, tenemos en el sector a dos asociaciones empresariales (Redca está compuesta principalmente por autónomos) y ninguna de profesionales por cuenta ajena.
Si buscas en Google puedes encontrar en España algunas asociaciones orientadas a determinados mercados, pero ninguna de ellas pretende un interés generalista.
Se echa de menos en el sector el trabajo que realizan asociaciones como APC o AIC en otras partes del mundo