lunes, 22 de diciembre de 2014

La gestión del cambio en las organizaciones.

Hace un par de semanas di una charla express en Incube para el evento anual que tienen los chicos de ITPROIECTUS hablando de gestión de proyectos.

Uno cuando habla de sus experiencias en la gestión de proyectos tiene la sensación eterna de estar contando los cuentos del abuelo cebolleta, ya que el público viene de distintos ámbitos, tiene una formación variopinta y la mayor parte de las veces desconocida para el conferenciante.

Esta vez fue distinto. La charla fue sobre las dificultades de la gestión del cambio en los proyectos tecnológicos. Supuse que era un tema lo suficientemente árido como para hacer una presentación que acudiera a la parte más emocional del público y creo que lo conseguí.

Lo más reconfortante cuando se está dando una conferencia es ver en la cara de la gente como asienten y demuestran que se identifican con lo que les estás contando. Cómo han pasado por ahí y han tenido los mismos problemas, sea el sector que sea.

Condensar un proyecto de tres años en veinte minutos no es fácil. Posiblemente di cuatro grandes brochazos, pero espero que los presentes pudieran salir con alguna idea que les ayudara en sus proyectos.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Sobre las propuestas

Tan identificado...

Servicios que aportaban valor añadido a Movistar

Es una pena que Movistar comience a eliminar los servicios que dan valor añadido y que hacen que esté en la compañía. De momento quieren cobrar el servicio de Segunda Línea cuando era un factor diferencial que me hacía preceptor de los servicios de movistar. 
Si quieren mantener/ hacer clientes con la eliminación del valor añadido del cliente, creo que no es el camino. A partir del 18 de enero la segunda línea se paga (además, con un fijo, ni siquiera por uso a un precio razonable) y yo dejo de ser preceptor de Movistar.
Por cierto, ni han modificado la web de segunda línea como se puede ver en la captura del post ni han modificado las condiciones comerciales, de manera que puedes aceptar que te cobren, pero no sabes si esto conllevará permanencia o qué modificaciones añadidas puede tener.
Si llamas al 1004, van a la página y no te dicen más de lo que viene. No han avisado a sus operadores, de manera que hasta dentro de un par de semanas, no me podré dar de baja porque no saben cómo hacerlo.
En fin, un servicio menos, un cliente enfadado más. Allá ellos.
PDTA. Jamás hubiera utilizado la Segunda Línea si llego a saber que podría haberse transformado en pago. Ahora me toca gestionar el cambio de números.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Productividad para niños

Este post parte de una de las experiencias como formador que he tenido. Dar una sesión de productividad adaptada para niños de siete años entre los que se encontraba mi propio hijo.

Gracias a los nuevos cambios que se están dando en la escuela pública, a los tutores que ven que una educación clásica no es el mejor de los caminos y a que existen centros que apuestan por una comunidad educativa que incluya docentes, niños y padres, este tipo de iniciativas se pueden llevar a cabo.

Cuando Lourdes Pérez, la tutora de mi hijo se enteró que tenía una formación en productividad, no dudo en proponerme un pequeño taller de dos horas para trabajar distintos aspectos relacionados con la productividad.

La sesión de preparación fue muy divertida, ya que yo iba relatando los aspectos que trabajamos con los mayores y ella iba realizando las posibles adaptaciones al nivel de los niños y entre los dos íbamos configurando las dinámicas para que encajaran lo mejor posible.

Trabajamos tres aspectos principalmente:
  • Enfocar el trabajo. Diferenciar qué tareas debemos realizar en la clase y qué tareas son las que marcan la excelencia en nuestro comportamiento.
  • Las distracciones. Cómo evitar despistarme a mi mismo con la multitarea y con elementos distractores mientras trabajo.
  • Las interrupciones: Cómo minimizar que otros vengan a interrumpirme y acabar mi concentración.

Para aprender el enfoque en las tareas utilicé el sistema de valoración de los trabajos que utiliza la tutora. Hay unas pegatinas con distintos códigos de colores, las verdes son un comportamiento correcto y las doradas son un comportamiento sobresaliente.

Dibujé ambas caras en la pizarra e hicimos un trabajo de “tormenta de ideas” distinguiendo aquellos trabajos por los que, si no los hacemos, nos penan de aquellos que marcan la excelencia en cómo realizamos las cosas.

En ese momento descubrí que los niños de siete años tienen más claro qué actividades son en las que tienen que poner más empeño que cualquier trabajador en una gran empresa. Tienen claro qué les solicita la tutora y cuales son los premios y castigos, mientras que cuando doy formación “in company” descubro que muchos de los trabajadores sólo tienen en cuenta su puesto de trabajo y las labores que realizan sin preocuparse ni de lo que le pide su empresa ni contextualizar su trabajo en la organización (no tienen una idea clara de los objetivos de la empresa o nadie se los ha contado). 

Cuando hicimos el trabajo sobre las distracciones, hice una  dinámica con una niña la que tuvo que realizar tres actividades sencillas. La primera le pedí que las realizara de forma secuencial, pero la segunda vez que se lo pedí, tenía que realizarlas a la vez. Obviamente no era capaz de hacerlas bien y tardaba mucho más. 

Los niños entendieron  a la primera que cuando nos ponemos a trabajar en distintas cosas a la vez, no hacemos las cosas bien y nos cuesta mucho más. De hecho, lo normal es que se comentan más errores y aumente el estrés. Esto mismo, lo he intentado con adultos y muchas veces, tras varios intentos, lo he abandonado porque muchos de ellos se niegan a ver estas conclusiones. Siempre son capaces de abordar 6 tareas a la vez y van perdiendo el tiempo entre tarea y tarea sin compasión.

El trabajo sobre las interrupciones fue lo más divertido. Para ello trabajamos una dinámica en la que una de las niñas leía un cuento mientras dos alumnos (uno a cada lado) la iban hablando de distintos temas. Al final del cuento, cuando le pregunté de qué era, la pobre no sabía absolutamente nada. Sólo recordaba partes de las conversaciones de sus compañeros.

Está claro que cuando trabajamos en grupo, es normal que tengamos comunicación e interacción con los demás, pero la productividad grupal se basa en un concepto muy sencillo, el respeto al trabajo de los demás. No podemos considerar que nuestra pregunta es más importante que el trabajo que está realizando concentrado un compañero. 

Entonces, lo que hicimos fue “ordenar” las interrupciones y finalizamos la sesión haciendo una manualidad de un semáforo en rojo. A partir de ese momento, los alumnos cuando quieren estar concentrados y que no se les moleste, ponen el semáforo en rojo encima de la mesa para que los demás sepan que tienen que esperar un rato para dirigirse a ellos.

No me gustan los tópicos, pero esta vez tengo que caer en uno. Con el trabajo con niños se aprende mucho, muchísimo, especialmente dos aspectos fundamentales. Los niños por su falta de experiencia, tienen una visión mucho más abierta y comprensiva de las cosas que los adultos. La segunda es que los niños son mucho más divertidos de lo que somos los adultos.